Este 26 de abril se cumplen 123 años del fallecimiento de la Venerable Sierva de Dios, Madre Francisca Pascual Doménech, fundadora de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada. La religiosa falleció el 26 de abril de 1903 en su localidad natal de Moncada (Valencia), donde actualmente reposan sus restos en la capilla del centro de espiritualidad de la congregación.
Nacida el 13 de octubre de 1833, Francisca se inició desde niña en la vida laboral trabajando en fábricas de hilados de seda y como empleada doméstica para asegurar una vida digna. Su profunda vocación religiosa la llevó a superar diversas barreras; al no ser admitida inicialmente en otras congregaciones, ingresó a un Beaterio de Hermanas Terceras acomodándose en el hueco de una escalera por falta de espacio. Su ímpetu la llevó a proponer una reforma para vivir en común bajo el ideal de San Francisco de Asís, lo que culminó con la fundación de la Congregación el 27 de febrero de 1876.
A su muerte en 1903, la Madre Francisca dejaba un impresionante legado materializado en 29 casas y más de doscientas hermanas dedicadas, de manera especial, a la educación de niños, jóvenes, ciegos y sordomudos, y a centros de protección.
Este 123º aniversario de su Pascua tiene un carácter aún más especial, ya que coincide con el año en que la Congregación celebra sus 150 años de historia. Recientemente, el pasado mes de febrero, la familia institucional celebró una Eucaristía de acción de gracias en Moncada y recibió una bendición conmemorativa enviada en nombre del Papa León por los frutos espirituales de la congregación.
Hoy en día, la obra de la Madre Francisca ha trascendido fronteras. La familia de las Franciscanas de la Inmaculada (HFI) se extiende por doce países en cuatro continentes (América, África, Asia y Europa), manteniendo vivo el carisma fundacional de «hacer siempre el bien» con sencillez, alegría y misericordia desde la fraternidad.
Actualmente, su proceso de canonización sigue activo en Roma. El 29 de septiembre de 2020, el Papa Francisco promulgó el decreto sobre sus virtudes heroicas, otorgándole oficialmente el título de «venerable». La congregación continúa animando a los fieles a encomendar sus intenciones a la Madre Francisca, a la espera del milagro necesario para su ansiada beatificación.
