Hoy, 22 de mayo, celebramos la fiesta de santa Joaquina de Vedruna, fundadora de las Carmelitas de la Caridad Vedruna, una congregación que ha dejado una huella profunda en la historia de la Iglesia a través del cuidado de los más vulnerables. Esta jornada es especialmente significativa para nosotros en Hominem, ya que algunas de nuestras casas acogen a religiosas de esta gran familia espiritual. Su testimonio cotidiano nos recuerda la importancia de cuidar con amor, respeto y dignidad a las personas que componen las distintas casas.
El envejecimiento de muchas comunidades religiosas y la falta de nuevas vocaciones han generado un escenario complejo. Cada vez son menos las manos disponibles para atender a los mayores, y el peso del cuidado recae con frecuencia en los miembros más jóvenes, que deben compaginar esa atención con otras tareas apostólicas. En este contexto, el legado de santa Joaquina cobra plena vigencia: ella entendió que el verdadero servicio cristiano pasa por hacerse cargo de quien más lo necesita, especialmente en la fragilidad.
Desde que Hominem comenzó su labor en Valencia en 2018, hemos buscado precisamente eso: ofrecer un modelo profesional y humano de acompañamiento a religiosos mayores. Hoy gestionamos casas en distintas comunidades autónomas de toda España, donde el cuidado no se limita a lo asistencial, sino que busca también alimentar el espíritu y preservar la identidad carismática de cada congregación.
En nuestras casas Vedruna, la espiritualidad de santa Joaquina sigue viva: en los gestos de cada hermana, en la oración compartida, en la gratitud que expresan por una vida entregada. Y es precisamente por ellas —y por tantos religiosos y religiosas mayores— por lo que seguimos apostando por un cuidado con sentido, que respete su historia, su vocación y su dignidad.
Celebrar hoy a santa Joaquina de Vedruna es también renovar nuestro compromiso con aquellos que han consagrado su vida al servicio. En Hominem, cuidar con dignidad no es solo un deber: es un acto de justicia, de amor y de profunda gratitud.
